28 noviembre 2004

Seguridad Nacional: Un valor seguro

A nadie puede extrañar que el Gobierno británico haya presentado un programa legislativo para el nuevo curso parlamentario con máximo énfasis en la lucha antiterrorista y la seguridad nacional e individual. La amenaza terrorista, otra vez dramáticamente presente en el Reino Unido tras revelar Scotland Yard que ha evitado sendos atentados en el centro de Londres y en el aeropuerto de Heathrow, pero también la seguridad ciudadana, en continuo deterioro, prometen ser una bandera electoral efectiva ante las elecciones del próximo año. También en esto Blair parece decidido a imitar a George W. Bush, cuya reelección ha influido considerablemente en el enfoque que Londres quiere dar a su política.

En el nuevo programa laborista destacan las iniciativas para reforzar la seguridad interna y mejorar la prestación de servicios públicos. La política exterior y la guerra en Irak quedan en segundo plano. Destaca la introducción de un carné de identidad obligatorio, hasta ahora inexistente en el Reino Unido, y la creación de una agencia de seguridad inspirada en el FBI, que tendrá amplias atribuciones en la lucha contra el terrorismo y la criminalidad organizada.

Tanto la introducción del nuevo carné como otras medidas legislativas en la lucha contra la pequeña delincuencia, el tráfico de drogas y la inseguridad ciudadana son controvertidas por lo que suponen, según sus críticos, de deriva hacia un sistema de vigilancia global que puede incidir seriamente en la protección de datos y violar la intimidad personal. El Reino Unido lleva ya unos años tanteando nuevos campos de control policial en una tendencia que preocupa a diversos sectores de la sociedad que temen una creciente desprotección de los derechos individuales. Pero todo indica que las críticas de la oposición conservadora carecen de la credibilidad necesaria para poner en dificultades a Blair y al Partido Laborista, que en las últimas encuestas superan a sus rivales en ocho puntos.